Rubén Darío, el poeta luminoso, grande y profundo como el mar, es el poeta dulce, dulce su poesía, como la miel que nos embriaga de sueños, al contemplar cada estrella que alumbra el cielo americano. El príncipe de las letras castellanas está presente en el infinito azul del universo, Darío honor y gloria para Nicaragua.
El padre del Modernismo nos regaló una rica poesía que rescatan con nostalgia los paisajes de la tierra natal y así mismo aquellos que valoran su trayectoria espiritual.